La idea, en simple: cuando el modelo dice 68%, de cada 100 procesos parecidos se gana cerca de 68 — ni inflado ni a la baja. Cada predicción se contrasta contra la adjudicación real. La curva a la derecha lo muestra: mientras más pega a la diagonal, más honesta es la probabilidad. Nuestro modelo es ligeramente conservador (no infla) y sin sesgo sistémico; las métricas exactas, en vivo, están justo abajo.
Cuando decimos FUERTE no te damos un decimal: te damos una banda calibrada. El valor no es un número exacto: es saber dónde concentrar el equipo y qué descartar. Para Sebastián esa banda ya es el forecast que lleva al comité — no una intuición, una curva calibrada contra actas reales. Si la calibración se degrada, el cockpit te avisa antes de enterarte por una propuesta perdida.
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